Maestros y reflejos

“Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso no alarman.”

Jorge Luis Borges

Elige una cualidad que destacas de ti mismo. Probablemente algunas de las personas que admiras poseen esta cualidad.

Estas personas que admiramos son nuestros maestros.

El principio de dualidad nos revela que también portamos la negación de esa cualidad. Así, el policía necesita al ladrón, el doctor al enfermo y el abusador a la víctima.

Algunas personas que detestamos probablemente son portadores de esa no-cualidad.

Paradójicamente quienes portan esa no-cualidad también son nuestros maestros.

Cuando detestamos a alguien, cuando no le aceptamos, realmente estamos rechazando una parte de nosotros.

El reflejo de nuestra cualidad y nuestra no-cualidad nos muestra lo que aceptamos y lo que no-aceptamos.

El cambio es sencillo, basta con aceptar tu no-cualidad y apreciarás en tu maestro tu propio reflejo.